Mucho se podría decir de lo que pasó desde la mañana hasta llegar a esta tarde llena de sus colores naranjas y violetas en el horizonte, no era creíble si se me permitía opinar, pero había sucedido y tenía en mi mochila la prueba de ello, lo guardaba con celo y temor, un poco alejado porque su cercanía me perturbaba y desde que llegue a recostarme en la base de ese gran árbol hasta ahora, lo puse a mi vista pero con recelo, era evidente que si lo alejaba mucho alguien que improbablemente pasara se topara con el. Si, así es, estoy algo paranoico pero no era menos de esperar si contara los hechos que me llevaron a ese estado agitado y que ahora intentaba calmar observando en la lejanía como se terminaba el día, aún me quedaba el regresar a mi casa pero necesitaba descansar antes de iniciar esa travesía, por eso recordaba para entender y hacer creer a mi espíritu que ya había terminado y que a partir de allí sería más fácil.
Esa mañana no era diferente a cualquier otra de esta temporada, una densa neblina por la mañana y un calor sofocante en la tarde, particularmente en este día me negaba abandonar la comodidad de mi habitación envuelto en las sabanas blancas y mullidas que me protegían de los mosquitos de la noche y el frío de la madrugada, daba leves giros sobre mi costado para turnar mi posición inconscientemente pues mi sueño me tenía sumido en un mundo etéreo donde nada era tangible y todo tan lejano, supongo que esa es la sensación de las aves que surcan los cielos y lo se pues desde muy pequeño siempre soñaba con lo mismo, el volar por los aires, en esa inmensidad sin preocupaciones , sin destino ni obligación pero al llegar a mi adolescencia esos sueños no llegaban tanto como antes y era extraño que hoy lo recordara después de tanto tiempo.
El cantar de unas aves me despertaron, cuando se posaron en una rama del gran árbol de manzano plantado en el costado de la cabaña, que daba de frente a la ventana donde estaba mi habitación, es de notar que no soy alguien de prestigio o poder y que mi familia no tiene una fortuna abundante, pero como diría mi abuela “nos sobra saludâ€












