La figura del joven de pelo blanco, atlético, un poco famélico, palpaba ese terreno devastado, derruido por la traición de una piedra que le había atacado, aun en el ambiente el olor a polvo se percibía en cada tramo, en cada rincón que quedaba expuesto a la intemperie. Grandes cachos de piedra grisácea, eran coloreados como residuos blanquecinos por todo ese terreno, sucumbido por ese perturbado de dientes apretados. Pequeñas rocas de filoso cuerpo, se hallaban desperdigadas con piezas mordisqueadas, babeadas, vomitadas entre la perdición de una fantasía y la reseña de una realidad. Pedrusco maltratadas por ese gran impacto, por ese contronazo sin cabeza, impresas en ese suelo asolado sin que nadie pudiera hacer nada. Era un campo completamente arrasado, donde un silbido armonioso rompía el silencio de lo muerto, de extinta e inerte piedra. El joven aun con ganas de tener más disputa con ese ser invisible, emprendió sus alocados movimientos cruzando el umbral de la locura y entrando en esas franjas quemados de su subconsciente, con ese perfil ceniciento por el polvillo ambientado.
- Oy yos ut oma, ut em sebed otepser – golpeaba con fuerza la gravilla que estaba serpenteada por la superficie.
Una ráfaga de aire gélido salido de la nada recorrió el espinazo del muchacho, haciendo voltear su rostro para mostrar unos ojos tristes y rojizos. El recuerdo de un tiempo remoto se notaba en el interior de su iris, eran como fotogramas de películas pasadas, de películas ya olvidadas. La mano se apoyo temblorosa en lo que quedaba de ese choque entre el gusano y el personaje inexistente, exteriorizado la soledad con una única forma inamovible entre esa línea. En esa zona de terrible aspecto, se podía observar un circulo blanco donde varios puntos finos se resistían a ser apartadas del perímetro. Mucho tiempo entre oscuras sombras, un presentir siniestro, una imagen arañada. Todo aquello se imprimía entre esas neuronas de un cerebro condenado, donde lo único que había sobrevivido de esa terrible percepción era un minúsculo y deformado ojo amarillento, tatuado en forma de guadaña siendo escrito entre delgados papeles de un clan, de una familia con un Dojutsu excepcional. Snein golpeó varias veces la cabeza, esa visión, ese concepto, ese dolor, no le correspondía ni a él ni a los que ya no estaban, volviendo al interior de ese habiente oscuro y morboso para emprenderla con las rocas del suelo.
- ¡¡¡ Hooo oczonc ut ocurt, ajidnabas !!! satnetni emrenop sanecse ne im azebac arap euq em edivlo ed it, atse etnemaires odidnufnoc. – más chutes de izquierda, de derecha, lanzándolas en todas las direcciones como pelotas de fútbol.
Los ojos del sujeto se fijaron en esa especie de estatua de piedra que quedaba aun en el centro, mostrando ese rostro desquiciado de ojos medios desorbitados, su boca abierta de par en par enseñando una legua obscena.
“ ¡ Otidlam ! “ susurro a la vez que levantaba su mano derecha cargada de chakra y disparaba un par de bolas de hueso en ese pedestal grisáceo. Nada, apenas hizo rasguño. Aquella estatua era maciza, incluso si quería golpearla con algún martillo para mellarla o destrozarla, tardaría un par de horas. Solo el animal de hueso había sido capaz de destrozarla con sus fauces, toda su totalidad era resistente para proyectar cualquier golpe medio normal.
El sujeto se acerco hasta ella, sabia bastante bien donde dirigir sus movimientos, colocando su oído en el pecho aquella roca inerte. Los minutos pasaban entre el mutismo y el chapoteo de unos geiser de agua, tocando el rugoso cuerpo y chapándolo con la punta de la lengua. No se entendía el porque de esas acciones, la mente de ese chico era un misterio y cualquier cosa que intentase comprenderlo, seria totalmente refutado por una nueva teoría de ese chiflado de pelo blanco. Después se aparto de aquel lugar, giro su cabeza hacia su derecha y pudo percibir a dos hombres en la lejanía, uno ellos le recordaba como alguien conocido.
- Ognet erbmah – termino de decir aquel loco hacia esa piedra, mientras caminaba hacia Yoru y el personaje misterioso.
Vida: 53
Chakra: 42 – 4 – 4 = 34
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Tipo: Taijutsu
Movimientos: 1
Precio: Gratis
Gasta: 4 CK por bala
Daño: 3 PV por bala
Descripción: ya que los miembros de este clan tiene la habilidad de sacarse los huesos del cuerpo de donde sea esta técnica saca unas pequeñas bolas en la yema de los dedos y las lanza a una velocidad elevada difícil de esquivar los huesos a tan alta velocidad y mas duros que el acero aran un poco mas de daño que las armas habituales.