Participantes:
-Madoka
-Brandon
BRANDON LEE
Se alejaron rápidamente de la aldea saliendo por la entrada que tenían delante de ellos. Brandon cogía ritmo y se adecuaba para mantener uno igual que al de Madoka. Fuera de la entrada seguía un camino serpeante entre arboles y bosques, que se perdía en el horizonte rápidamente, tapado por el tupido bosque que rodeaba a la aldea. La luz fatua con que se contaba gracias a ese cielo rojo que ocultaba incluso al sol, imprimía un aspecto siniestro al paisaje. Al menos bajo el lecho de arboles, no se sentiría tan desnudo como se sentía bajo el cielo rojo.
-Creo que el lago esta en ese dirección. -indico hacia la derecha.
Hacia donde apuntaba no había camino ni sendero, solo bosque, tupido y oscuro. -Estoy seguro… No hay quien no conozca ese lago, después de todo. -se esforzó en sonreír.
Antes había sentido que él mismo caería en cualquier momento en la locura. Era como si el miedo y el desconcierto le fueran a ganar y en cualquier momento empezara a ver esas bestias de las que hablaban los aldeanos, o eso sentía. Por suerte se había encontrado con Madoka. Había sido su cable a tierra y logro tranquilizarle. Ya se sentía más seguro, pero aun el cielo era algo terrible.
Si partían desde allí, no demorarían más que unos minutos en llegar al lago.
MADOKA
La joven sonrió cuando miró hacia adelante y no vio más que bosque pero confiaba en que el toku lograse llegar al lago... Había acudido allí junto a Brandon para tratar de encontrar algo más de información acerca de aquella coloración del cielo que no se veía nada bien... Además sabía que con aquel chico estaría a salvo, ya que a pesar de confiar en ella misma y su potencial y capacidades, creía que el muchacho tenía una fuerza y poder que podrían serles muy útiles.
- Bien, entonces comencemos el camino... Tenemos que encontrar una solución. El hokage nos considerará si obtenemos algo de información adicional
La chica miró de nuevo a Brandon y empezó a caminar hacia donde el chico indicaba
BRANDON LEE
-Ehh jeje Si ^^U -la seguridad de Madoka le infundía toda la confianza que no tenia en sí mismo. Para cuestiones de toma de decisiones y cosas así no solía ser muy seguro, pero con tal compañera, le hacía mucho más fácil sentirse motivado.
Que hablara de ganarse la consideración del Hokage era algo hasta tranquilizador, cuando él en lo único que podía pensar era en la gente de la aldea que lloraba y pateaba pidiendo ayuda contra bestias invisibles. Al menos por ahora, esa preocupación parecía desaparecer. Hizo un gesto a Madoka para que le imitara, y se lanzo a andar con más velocidad por medio del bosque. No estaba seguro de lo que se hallarían del otro lado en el lago, pero al menos hacer el trayecto rápido, iba a apalear su ansiedad por respuestas.
El bosque era espeso, de altos arboles: aromáticos pinos, fuertes robles, cedros japoneses y diferentes tipos de abetos. Los había también arbustos, que de cuanto en vez se interponían en el camino y había que saltarlos o rodearlos si eran demasiado frondosos. Por lo demás, siendo un bosque tan cercano a la aldea, no representaba ningún peligro. Era demasiado frecuentado por aldeanos en busca de yerbas o madera como para que resultara mortal.
-He estado pensando -dijo al cabo de un rato de camino -Esos tipos… tú sabes, ellos -siempre se le hacía complicado pensar en aquellos tipos. -¿Crees que hayan hecho esto?... dijiste que la gente hablaba de haber visto un grupo de ninjas en la entrada… pero ¿tú no viste nada con el Byakugan, no? -hizo una pausa esperando su respuesta.
-Cuando vi el cielo pensé en la barrera de Akatsuki, qué quizás hubiera sido una técnica de ellos esto también… pero los habrías alcanzado a ver, ¿no? No estoy tan seguro de que hubieran sido ellos… aunque no sé. No les habría servido de nada -a pesar de todo lo que había pasado en ese sentido, siempre sentía cierto celo de hablar de ello con otros, pero si no confiaba en Madoka ¿quién le quedaba?
MADOKA
La kunoichi continuó siguiendo el paso del toku a través del bosque y reflexionaba mientras escuchaba las indagaciones que el muchacho hacía y le respondió con voz suave...
- Tienes razón... No pude ver nada con mi byakugan, así que debieron marcharse con celeridad... Si no les hubiese llegado a ver, pero parece que llegué demasiado tarde...
La hyuga siguió caminando mientras escuchaba y pensaba en la siguiente pregunta del shinobi de la hoja para poder contestarle. Al lado de Brandon, Madoka se sentía protegida... fue él quien ya cuidó de ella una vez, y estaba segura que lo volvería a hacer si fuera necesario.
- Realmente no se quién ha podido realizar ese cambio en el cielo... Ni siquiera se si es una técnica ninja o simplemente un cambio en el cielo, aunque cada vez empiezo a sospechar que esas alteraciones que sufren los ciudadanos son a causa de algo no natural... pero ¿qué? Tenemos que encontrar el origen de esto... Además ¿por qué no nos afecta a nosotros? Tal vez se trate de algún tipo de genjutsu y estamos algo más preparados para ello... Tanto si han sido los hombres del uchiha como si no...debemos pararles...
BRANDON LEE
-Si… es verdad. Hay que detenerlo -dijo en voz alta, casi como si lo dijera para sí mismo. Solo los aldeanos estaban siendo afectados, se había dado cuenta, pero no había pensado en las razones. Si era porque ellos estaban mejor preparados para resistirlo, de mente y cuerpos más entrenados, significaba que de igual forma ellos podían terminar siendo vulnerables al efecto del cielo. Ninguno estaba a salvo de la locura esa, todos tenían una distinta resistencia mental, incluso entre los ninjas. No había mente estaba a salvo de un quiebre… o quizás estaba pensando demasiado. Si eso fuera cierto, era mejor que resolvieran el problema rápido.
La penumbra en que se había transformado el bosque, mucho más oscuro que normalmente, estaba siniestramente alumbrado por un rojo fatuo. Miro a su alrededor y solo vio arboles, se pregunto qué había pasado con los animales, con los pájaros. No había ningún ruido, el bosque entero está en silencio. Había pensado que bajo el lecho de arboles su angustia disminuiría, pero la verdad era que solo la presencia de Madoka lograba eso.
-El bosque de cerezos está un poco más allá -dijo tras unos minutos. -Ese cielo… parecía no tener fin. Hacia donde miraras estaba… si está afectando a todo el país y somos los ninjas los que podemos resistir mejor esto… debe haber un caos enorme en las demás ciudades -
MADOKA
Madoka no había pensado en lo último que Brandon había comentado y era cierto. Tal vez esto no fuera un evento aislado y pudiera estar ocurriendo en otros sitios a la vez, aunque la certeza no la tenían...
- Tienes razón. Quizá podamos ponernos en contacto con otras aldeas o villas ocultas para saber si esto es algo más allá de nuestras fronteras...
La chica continuaba caminando y dándole vueltas a la cabeza... Era una kunoichi persistente y quería dar con la solución rápidamente aunque sospechaba que aquello iría lento...
- Mi abuela vive cerca de la villa de Sunagakure, en el país del viento... Tal vez pueda acercarme allí o escribirla... Bueno creo que sabes dónde, ya que en ese lugar me encontraste por primera vez... Rectifico, me salvaste por primera vez
Las mejillas de la hyuga se sonrosaron y bajó la cabeza para que no se le notara demasiado. El viento hacía mover las hojas de los cerezos y algunas de sus flores se desprendían de ellos y recorrían por unos instantes el aire hasta aterrizar en el suelo... Al mismo tiempo sus cabellos oscuros que se ondeaban por el vientorecorrían en su coleta un itinerario similar al de las flores pero sin aterrizar en el suelo...
Tras unos pasos más y dejando tiempo por si el toku quería añadir algo, volvió a dirigirse a él con una pregunta
- ¿Y bien? ¿Por qué venimos al lago Tsuki no hikari...?¿Tenemos alguna razón de peso?
La muchacha se encontraba tan agusto al lado de su compañro de equipo que ni siquiera se había preguntado hasta entonces qué iban a hacer allí
BRANDON LEE
¿Salvarla? No sabía que pensar en ese sentido. Recordó el día en que estando en una misión simple, persiguiendo a un niño que se había perdido en el bosque, dio con unos ANBU que le encargaron encontrar a dos shinobis que habían cruzado la frontera del Fuego en dirección al Viento. Ellos, estando encargados de las defensas del país y sin permiso para abandonar su puesto, lo enviaron a él, como subordinado que era. Había sido así que la había encontrado, siguiendo las huellas y rastros que le habían enseñado los ANBU hasta los mismos desiertos del Viento.
No sentía como si la hubiera salvado, eso era lo que le pasaba, y el comentario de la kunoichi le dejo un poco descolocado. No había sido capaz de hallar al que le había hecho eso… así era como se sentía. A pesar de que no había habido tiempo, ni pistas para dar con aquella persona, sentía como si hubiera hecho nada por ella, a pesar de que le había dicho que el hombre de Suna no quedaría impune. -Yo… no hice nada -acoto al final con vos pesarosa.
Siguieron avanzando por medio del bosque, que ya se iba abriendo poco a poco, dando paso a los cerezos, que se multiplicaban uno a uno con sus hojas en flor, en distintivos tonos de rosa, unos claros y otros más oscuros. Algunas flores cayeron arrastradas por el viento, que movió de paso, los cabellos de Madoka, que ondeaba en un juego similar. No pudo evitar quedarse mirándola con algo de insistencia por unos segundos. Su rostro sonrosado en las mejillas, por mucha oscuridad que hubiera en torno, eran para él en ese momento, un foco de luminosidad. También a él se le subieron los colores al rostro.
Sin embargo la pregunta de la muchacha lo dejo un poco descolocado. Ir a aquel lago escondía un propósito distinto al de investigar qué era lo que ocurría. Había muchos otros lugares en los que podía cumplir su misión de investigar que aquel superior les había dado, pero si entre todos había escogido el lago, por algo había sido. Se imagino que la belleza del lago, que muchos consideraban un lugar bendecido, y el altar a los enamorados que se hallaba en el centro, era el mejor lugar para estar en medio de todo ese caos. No había sido algo muy consciente, pero lo había hecho, y en el fondo sabia que sus razones no habían sido las más limpias.
-Eh-eh… Pues… -Estaba tardando más de lo recomendable en responder… -Siempre hay gente que viene y que va desde la aldea al lago… -poco a poco se fue convenciendo de su explicación -y no solo de Konoha, sino también de otras partes, y puede que quizás… logremos conseguir más información aquí que en otro lado. Si algo o alguien causo esto, cabe la posibilidad de que alguien haya visto algo… -de repente cayó en lo que decía -aunque si aquí están igual que en la aldea…
MADOKA
La hyuga parecía algo contraqriada o al menos extrañada ante la respuesta del toku, ya que no conseguía ver el por qué de su camino al lago, aunque aún así no le importaba demasiado, pero le sonaba a excusa y aunque confiaba plenamente en el chico, el cielo rojo le podía haber hecho cambiar, por lo que decidió estar alerta
- Creo que después de visitar el lago iré a ver a mi abuelita... Tal vez ella pueda decirme si lo mismo ha sucedido allá por el país del viento... Si es algo global, deberíamos empezar a preocuparnos por algo más importante de lo que a priori parece. Si no, quizá podamos pedir ayuda a los shinobis de la arena...
Madoka continuó caminando aunque su mano derecha se encontraba cerca de su portaarmas por si el shinobi intentaba algún movimiento que no fuera el esperado... Su kage no les había mandado a aquel lugar, pero él había guiado a la chica hasta allí y su desconfianza había aparecido por un momento.
- ¿Crees que es buena idea? ¿O quizá debería olvidarme de eso?
BRANDON LEE
-Si si… es una buena idea -dijo con una voz que no parecía la suya. Parecía rudo, cortante, maleducado, como si ansioso ya se hubiera cansado de escuchar y de hablar. Siendo sincero consigo mismo, se sorprendió diciendo aquellas palabras y con aquel tono, aun más a Madoka, pero por alguna razón, no dijo disculpa alguna.
-¿El Viento? ¡¿Ayuda de Suna?! -su voz ahora parecía aumentar de decibeles -Pero si, si… yo te ayudare y acompañare… ¿te lo prometí, no? Cuando nos conocimos te dije que estaba a tu servicio ajajaja… a tu servicio… y al de tu padre, ¿por qué no? Yo te acompañare y te ayudare. -
Fue en eso que el lago estuvo a su vista. Brandon por su parte no tomaba ninguna acción extraña, salvo por sus palabras algo fuera de tono. Los arboles se acababan y deban paso a un lago de buenas proporciones. El lugar increíblemente parecía desierto. El camino que salía de Konoha llegaba al lago por su lado sur a unos muelles donde aun se podían ver un par de barcazas atracadas.
Sin embargo la ausencia de gente no era lo que más llamaba la atención… El agua… el agua estaba roja. Parecía todo un lago de sangre iluminado tenuemente por la luz que dejaban pasar las nubes color rojo del cielo. Para donde se mirara lo único que se podía ver era el rojo. Los ciruelos habían perdido todo aspecto enternecedor, pareciendo ahora terribles arboles de hojas rojas, como parecía serlo todo en este lugar.
-Le gusta jugar con nuestras mentes ¿Qué tiene el rojo que le gusta tanto? No se… XD ahjajajja -su rostro parecía desencajado por la risa y se tomaba el estomago retorciéndose por cosa que le había parecido, sin duda, tan cómico. Llego a caer de rodillas por la risa, cubriéndose la cara ahora con las manos.
En aquel momento, las cosas se sucedían demasiado rápido para que Madoka tuviera mucho tiempo de pensar, un clamor proveniente del bosque de cerezos comenzó a acercárseles. Venía desde el costado izquierdo del camino, se sentían las voces de hombres y mujeres. No se podía precisar bien, pero al menos eran una docena de voces que se acercaban, hablando con fuerza y sollozando sonoramente. Pero seguían sin mostrarse.
MADOKA
La hyuga estaba a cada momento más sorprendida por la actitud histriónica de su compañero de equipo y empezaba a sospechar que algo extraño empezaba a sucederle. Quizá sólo unos minutos más y ella empezaría a sufrir los cambios que parecía estar sucediendo en el interior del toku. Por ello cuando el chico cayó de rodillas, ésta se alejó hacia su izquierda extrayendo un kunai con su mano derecha y con celeridad lo dirigió al muchacho que permanecía tendido en el suelo para después decirle unas palabras cortantes...
- ¡Brandon! ¡Deja de comportarte así o tendré que darte una enorme patada en el trasero!
La cara de la joven mostraba un gesto confuso y mezcla de incomprensión, miedo e ira. Después comenzó a escuchar voces que provenían de la izquierda del camino. Madoka se giró de repente acrecentando su preocupación y de nuevo apuntó a Brandon con su kunai...
- ¡Tú! ¡Será mejor que te dejes de tonterías y te levantes. No creo que quieras descubrir la ira del líder hyuga de Konoha!
Después volvió a escuchar el clamor de gente acercándose... Casi habían llegado al lago cuyas aguas también eran rojas como el cielo aunque no sabía si se trataba sólo del reflejo del cielo en las aguas o que verdaderamente se habían tornado carmesí...
- ¿Vas a levantarte de una vez cazurro?
El rostro ahora sí enfadado de la chica lo decía todo, y sólo esperaba que el toku reaccionase. Probablemente era la primera vez que el chico la veía de ese modo
BRANDON LEE
-Ok… -En un santiamén Brandon estuvo de pie, cuando la última amenaza de la kunoichi había sido dicha. El rostro seguía contraído por la gracia, y comenzó a dar pequeños saltos sin moverse de su posición como si calentara. Por su parte, también había oído los clamores de la gente que llegaba, y al menos por su parte, parecía bastante dispuesto a luchar. -Madoka Madoka… -le dijo al fijarse que lo apuntaba con el kunai -¿De verdad crees que es seguro apuntar a tu compañero? Hay que guardarlos para ellos… no me fio no me fio… jejeje -Seguía sin ser seguro, probablemente, confiar en él, pero aunque seguía comportándose de manera extraña, no parecía tener conductas hostiles con la muchacha.
Desde los arboles aparecieron las primeras personas. Por alguna razón esa gente se había mantenido junta y no se habían dispersado o no corrían de un lado a otro. Estaban evidentemente afectados, pero había uno de ellos, con apariencia de monje, que se mantenía al frente. De todos los locos, era el que menos lo parecía, y de entre todos los que lloraban o pedían ayuda como quien reza una oración, era el que se mantenía más sereno. Vestía un hábito color caqui, empapado por el agua y tenía la más pura pinta de ser un sacerdote de los dioses venerados en el altar del lago. Tras él, venían unas 9 personas, entre hombres, niños y mujeres. Nada más al verlos, todos se pararon de seco, temerosos.
Una de las mujeres al ver el kunai de la muchacha se sobresalto y salió corriendo de regreso al bosque. Solo aquel tipo vestido de monje intento cogerla, pero rápidamente volvió con el grupo. Las personas estaban bastante ansiosas, pero el hombre conseguía controlarlas y mantenerlas tranquilas hasta cierto punto, pero claro, su sensatez pendía de un hilo y eso era evidente. El monje con voz un poco temblorosa y temerosa, pareció reconocerlos como ninjas de Konoha, quizás por las bandanas.
-¿U-ustedes son ninjas de Konoha? Yo soy un monje del altar. Fue de repente. El cielo se volvió rojo y las personas comenzaron a perder la cordura. Yo siempre me he entrenado en la meditación y cultivo del espíritu… quizás los dioses me han bendecido y por eso no me han atacado… -trago saliva y miro a los lados, como si esperase que de cualquier parte apareciera alguien. -Pero ahora, ahora parece que esas cosas nos acechan… los siento por todos lados, pero no los veo… no se… no lo aguanto. Los he logrado mantener juntos… queríamos ir a Konoha y refugiarnos allí… ¿también hay demonios allí? ¿Los han podido mantener alejados? -esperaba ansioso una respuesta. Su cara era regordeta y se hallaba perlada por el sudor.
Parecía que una persona un poco cuerda podía influir en mantener la serenidad de un grupo. Si esta locura atacaba a las personas, afectándolas más o menos dependiendo de su control sobre sí mismo, quizás la influencia positiva de alguien más resistente, permitía que las personas más débiles no sucumbieran tan rápido…
Brandon por su parte se mantenía inquieto, ansioso, pero no tomaba ninguna acción.
MADOKA
La cara de furia de Madoka crecía más y más con las absurdas palabras del toku y aunque parecía estar aún entre los sanos, sus indicios parecían estar empezando a afectarle el juicio y aquella absurda risita la superaba y comenzaba a molestar. Pero el chico seguía sin recuperarse por completo...
- Madoka Madoka… ¿De verdad crees que es seguro apuntar a tu compañero? Hay que guardarlos para ellos… no me fio no me fio… jejeje
La kunoichi se enervó y contestó al shinobi tras asestarle una fuerte bofetada en su mejilla izquierda con la palma de su mano derecha que dejó marcados sus dedos en su mejilla
- Déjate de tonterías Brandon... Te necesito... Y te necesito ahora
Después y de entre los árboles surgió un grupo de gente visiblemente afectados,ya que una de las mujeres corrió al ver el kunai de la hyuga. Parecían liderados por una especie de monje que decía provenir del altar en mitad del lago... pero la muchacha no bajó su kunai y cambió la dirección hacia ellos sin perder de vista por el rabillo del ojo a su compañero y luego les contestó al tiempo que lanzó nuevas preguntas
- No os preocupéis, con nosotros estaréis bien... No hay demonios, ni en la aldea ni en ningún sitio así que mantened la calma y seguidnos. Ahora... decidnos...¿qué más visteis o a quién? Cuanto más sepamos mejor podremos luchar contra lo que sea... Y toda la ayuda es poca... Él - dijo dirigiénose a Brandon - ,,,será quien nos salve... es un enviado de los dioses y nos va a ayudar pero necesitamos saber más
Madoka había recurrido a algo que no sabía si funcionaría o no pero esperaba que sí y que tras la bofetada Brandon pudiese haber reaccionado
BRANDON LEE
La fuerte bofetada en su mejilla le borro de un sopetón la sonrisa pesada del rostro, y las palabras, parecieron retumbarle en la cabeza. Sin embargo, ahora se había quedado callado, sin decir palabra, con una cara y unos ojos fijos en un punto distante, idos. Era difícil saber qué pasaba por su mente. Quizás había una lucha, quizás estaba en blanco, quizás aun no salía de ese estado afectado por el cielo rojo, o el golpe le había hecho un reinicio. Lo cierto era que de enajenado, había pasado a abstraído, pero ya las personas habían llegado, y no había tiempo para que Madoka pudiese fijarse más en él, y solo esperar que el Toku se recobrase.
El monje, escucho ansioso. Miro a los dos jóvenes con desconfianza, mientras se llevaba una de sus manos a la cara para secarse el sudor. Las gentes que venían detrás de él parecían más perdidas que presentes. Miraban hacia los lados con desconfianza, y no se detenían demasiado mirando a los dos jóvenes gennin, que a los vivos, no parecían temerles, más pendientes de esas criaturas invisibles que creían ver. Antes de responder, el monje se quedo mirando a Brandon, esperando que hablase. No se podía saber si se había convencido de las palabras de Madoka, pues la cara que llevaba era difícil de adivinar.
-Un emisario… si… -cuando parecía que ya no iba a hablar, parecía haber vuelto en sí. -Para poner el orden necesitamos de toda la información que nos pueda dar. -Siguió el juego que intentaba hacer Madoka. No era seguro si su actuación había sido convincente, pero ya parecía más centrado. Trato de poner el rostro más serio que pudo, sin embargo, no pudo ocultar un dejo de miedo.
Aun poco convencido, el monje comenzó a responder a las preguntas de Madoka, pero no sin cierta abstinencia.
-Solo… solo a estas bestias. Andan en todos lados, las siento, pero no las veo… es peor. No me digas que no existen, están ahí, existen… existen -costaba sacarle algo al hombre, y con cada palabra parecía más y más desconfiado de los dos shinobis. -Ustedes… ustedes son… no… -parecía perder por momentos el hilo, encima de que ahora les apuntaba con el índice tembloroso. -La muchacha lo dijo, la que huyo de ti… ¡por eso huyo! Ella nos dijo, pero nosotros no la escuchábamos -comenzó a negar con la cabeza. Estaba realmente aterrado y empezaba a dar pasos hacia atrás, moviéndose también con él el grupo de personas a su espalda, que parecía imitarlo como corderos. Sin embargo, fuera porque no se atrevía u otra cosa, no salía huyendo.
Cita:
Brandon: 15-3=12pv
En el estado que estaba, no aplicare la especialidad ni las habilidades propias de Toku y méritos que habrían reducido el daño de la cachetada a 0.
MADOKA
La hyuga se preocupó cuando su compañero se quedó perplejo mirando al infinito, pero por fin respiró de nuevo al escuchar las palabras que salían de su boca y que parecían continuar con la estrategia que Madoka había comenzado hacía unos segundos
-Vuelvo a repetirles, no hay nada que deban temer. No existen esas bestias, ni demonios ni nada. Sólo están en sus cabezas, en su imaginación. Ninguno de los dos las hemos visto – dijo la muchacha señalándose ella misma y al toku – Así que deben confiar en nosotros y seguirnos si quieren que les ayudemos
La hija del líder del clan hyuga de Konohagakure se había puesto seria y estaba cansada… Su intención no era convencerles, era ayudarles, pero ante todo se debía a su aldea, y era algo que había aprendido en la academia desde el principio. En algún momento hay que anteponer el bien de la aldea ante la familia, amigos… y no le importaría abandonar a ese grupo en pos del bienestar de la aldea, de encontrar información y en definitiva colaborar para descubrir qué o quién andaba detrás de aquel cielo rojo. Por eso no iba a perder más tiempo
-No tenemos tiempo que perder y nuestro enviado, Lee, debe ayudar a mucha más genteasí que si confiáis en el seguidnos. Si no, sintiéndolo mucho tendremos que seguir nuestro camino
Madoka estaba cansada y preocupada por el poco tiempo que podía quedarles así que ya no se andaba con chiquitas
Cita:
Es un poco corto pero se me borró el post y tuve que repetirlo... Y vaya cachetada te dió Madoka para quitarte 3PV no? Un punto ya hubiera sido demasiado
BRANDON LEE
Cita:
Fue for fun xD
A todo esto, la cuestión en la entrada de la saga seria secuencialmente después de todos estos temas exploratorios. Por lo que habría que rolearlo como que ya estamos en la aldea, tras realizar todas estas cosas. Enlace
El hombre no parecía querer responder a razones y seguía retrocediendo.
-¡QUE NO ESTAN EN MI CABEZA! Ella nos dijo, venía desde Konoha a rezar… 6 shinobis, seis ninjas ¿de dónde sino de Konoha? Son ustedes dos de ellos, ¿cierto? ¡¿Ustedes son los esbirros del demonio que causaron esto?! -de pronto su rostro se volvió en una mueca de furia. -¡Ellos reían! ¡Reían! Después… después dijo, que desaparecieron y el cielo rojo se cernió sobre todos nosotros… ¡es su culpa! ¡vuestra! -Lo que decía no era tan disparatado. Al igual que algunas gentes de la aldea, decían que también se habían visto un grupo de ninja en la entrada, justo cuando todo comenzaba.
Brandon se adelanto unos pasos decidido. Ya no parecía bajo los efectos de la insana locura. Madoka lo necesitaba cuerdo, y él se había jurado a si mismo ayudarla en todo lo que necesitara. De alguna forma le había ayudado a volver en sí y recuperar el temple, aunque aún le quedaba mucho para dejar de sentirse intimidado por la presencia del cielo, que si bien ya se iba acostumbrando, su presencia no dejaba de ser antinatural e inquietante.
-Nadie de Konoha ha causado esto -se aventuro a decir -Es el cielo, alguien lo provoco… jode las mentes… -dijo estas últimas palabras con un poco de pesar. -Pero todo está en nuestra cabeza… -
Era difícil adivinar que había en la mente del monje, pero algo había ocurrido, un quiebre, y sumido en la desesperación exclamo de un grito: -¡NO SE ACERQUEN A MI! -y tras decirlo intento huir corriendo hacia el lago. Las demás personas, al igual que él, rompieron, huyendo a todas partes, gritando y gimiendo como el que más, como si de un momento a otro los hubieran vuelto a atacar esas criaturas invisibles de las que tanto temían. El monje regordete, se metió al agua con ropa y todo, intentando nadar, aunque en su actual condición, era ciertamente posible que fuera a terminara ahogado.
MADOKA
Cita:
Al empezar la llegada del chigai creí que esto terminaba xD. Perdón
- ¡Esperad! ¡No os dejéis llevar por la locura! - dijo la hyuga mientras salían corriendo hacia todas partes aquellos individuos. Después miró a su compañero de equipo con preocupación y le dirigió unas palabras con algo de desesperación viendo al monje entrando en el agua...
- ¡Debemos hacer algo Brandon o se ahogará!
Justo después la kunoichi salió corriendo en dirección al lago mientras se desprendía de la chaqueta de su kimono que caía al suelo cercano al lago dejando ver una blanca camiseta de tirantes ceñida al cuerpo de la chica, y en breve se introducía en el lago en dirección al monje con la intención de evitar que el hombre se ahogase.
- ¡Voy a por usted... Aguante! - gritaba la joven para que el monje la escuchase y se mantuviera a flote. El agua comenzaba enseguida a cubrir y sus pantalones la impedían continuar nadando con fluidez, por lo que temiendo que a quien iba a rescatar pudiera morir en el fondo del lago, Madoka se desprendió de sus pantalones y sintió el agua fría del lago ya en todo su cuerpo... Continuó nadando ahora con más velocidad hasta alcanzar al viejo que sin fuerzas comenzaba a hundirse...
- Te tengo... Tranquilo... Todo irá bien - dijo al hombre mientras comenzaba a nadar hacia la orilla del lago, aunque ahora debía llevar su peso y el del monje...
BRANDON LEE
Las demás personas ya se habían dispersado, pero el monje seguía internándose más y más en el agua. El regordete hombre gritaba y gritaba, pero no pidiendo ayuda, sino una sarta de rezos y cosas por el estilo, pidiéndole a dios que se lo llevara pronto. La locura debía de haberlo dominado ya. Madoka fue la primera en reaccionar, mientras que Brandon la imito cuando vio que lo que hacía. Quitándose también la camisa y las alpargatas, se lanzo al agua solo con los pantalones, nadando con vigorosidad, justo detrás de su compañera.
El agua estaba terriblemente helada, pero debía sobreponerse. Siguió braceando, pero los pantalones mojados le pesaban y le impedían nadar con comodidad. Mientras nadaba se topo con los pantalones que ya se hundían de Madoka. Dándose cuenta que también tendría que hacerlo, se los quito en medio del agua, con algunos problemas, maneándose y medio hundiéndose antes de conseguirlo. Sin ellos, podía patalear mejor, pero no lo boto, sin saber porqué y también cogió los de Madoka, echándoselos ambos en los hombreos. Al fin, y con tan solo la ropa interior, nado hasta Madoka, que ya arrastraba al monje de regreso.
-Yo te ayudo. -El agua fría al menos le habían despejado la cabeza y ya no se sentía extraño, solo frío, pero no esa sensación rara de angustia que había sentido antes. Quedando el monje entre Madoka y Brandon, le ayudo para cogerle e impedir que se hundiera, arrastrándolo juntos hacia la orilla. Sin embargo el hombre no se los ponía fácil. Parecía haber bebido varios tragos de agua y se desesperaba pataleando y tirando manotazos, apoyándose tanto en Madoka como Brandon para intentar salir a flote. Ambos shinobis hacían acopio de todas sus fuerzas para mantenerlo a flote, pero continuaba siendo difícil.
Pero al fin llegaron a orilla. El cansancio era plausible en los dos, jadeantes por el esfuerzo. El monje no se movía, simplemente quedo en tierra, murmurando algo inaudible. Estaba también cansado y respiraba con dificultad. Ahí en la tierra, el Toku se dio cuenta de repente de su ineptitud. ¿Qué había hecho? ¿No recordaba acaso su entrenamiento de caminata sobre el agua? Miro a Madoka. De ninguna manera se lo diría. Su mente, después de todo, no parecía estar en orden.
-¿Qué hacemos ahora? -le pregunto a Madoka. Estaba totalmente en blanco y no se sentía capaz de tomar ninguna decisión. Sus ropas estaban allí y Brandon había traído los pantalones de ambos, echándolos en tierra estirados, aunque estaban totalmente empapados. El monje seguía sin moverse y no daba señales de locura, aunque no paraba de murmurar cosas que los shinobis no alcanzaban a oír.
MADOKA
La kunoichi salió del agua y no fue hasta entonces cuando empezó a sentir cómo el frío recorría su cuerpo. Sus piernas desnudas se manchaban con pequeñas piedrecitas de la orilla que se pegaban en ella mientras su blanca camiseta se pegaba con el agua a su cuerpo y aumentaba la sensación de frío al tiempo que realzaba su figura por encima de la cintura, ya que por debajo dejaba ver sus esbeltas piernas.
El monje se encontraba tendido en el suelo pero parecía respirar por lo que no tuvo que realizar el boca a boca y simplemente empezó a desnudar al monje para evitar una hipotermia pero de vez en cuando no podía evitar mirar al toku cuyo abdomen marcado y biceps húmedos llamaban la atención de la hyuga que cercana a la juventud comenzaba a fijarse en chicos y a veces debía olvidarlo de su cabeza.
- Debemos colocarle al sol para evitar que se quede frío y entre en shock. Si ha visto a esos seis ninjas tal vez pueda darnos algo más de información. El resto parece haber huído y no creo que podamos encontrarlos en poco tiempo.
La chica se levantó aunque sus mejillas se enrojecieron por la vergüenza que le daba encontrarse con Brandon en aquella situación, por lo que evitó mirarle y tomó al monje pasando su brazo derecho por encima de su cuello incitando al muchacho a que hiciera lo mismo por el otro lado
- Brandon ayúdame... Podría morir si no le damos calor a tiempo...
Madoka esperó la reacción del toku para llevar al monje al soleado claro cercano a la orilla, mientras su cuerpo empezaba también a tiritar...
BRANDON LEE
Trago saliva. La temperatura de su cuerpo había bajado rápidamente una vez salió del agua y una ligera brisa, que en otras circunstancias habría sido agradecida por su límpida fragancia, ahora le estremecía el cuerpo entero al contacto con su piel. Comenzó a tiritar. Hacía todo lo que Madoka le mandaba sin réplica: no respondía sino con movimientos de cabeza y afirmaciones de entendimiento, parco en palabras, quizás demasiado concentrado en lo que hacía. Pero una que otra mirada lo delataba. Estaba nervioso, más que por el cielo, por cuestiones propias de un muchacho tímido de su edad que se hallaba en aquella situación extraña con otra chica, que encima, ya se había confesado a sí mismo como le gustaba.
Sus ojos iban casi instintivamente hacia la muchacha, mirando alternadamente la camiseta ceñida al cuerpo y las esbeltas piernas blancas, bajando la vista rápidamente cuando caía en cuenta de lo que estaba haciendo. Intentando focalizarse en el monje, paso la mano izquierda por sobre su cuello para tomarle y de esta manera junto a Madoka, llevarlo hasta el linde donde el suelo no era húmedo como el de la orilla del lago y el sol parecía pegar algo más directo sin otras sombras mediadoras, no más de lo que ensombrecía la mancha roja que se había convertido el cielo.
Madoka había comenzado a tiritar y era obvio que allí no recibirían ningún tipo de ayuda. Poniéndose en pie en un solo movimiento (avergonzado por las pintas en que estaba, semi desnudo) corrió hasta donde había quedado la ropa seca, trayendo la camisa que él se había quitado y la chaqueta del kimono de Madoka. Volviendo hasta donde estaba ella con el monje (que comenzaba a debatirse entre espasmos y tiritones de frío) le puso su camisa encima al monje, secando con ella su cuerpo. Antes le dejo a Madoka sobre sus hombros el kimono. -Hay que darle calor ¿cierto?… -dijo sin parar de secar al regordete hombre.
De manera imprevista, el hombre al recobrar algo de calor, pareció también recuperar algo de energía (aunque tosía severamente y no paraba de tiritar) al menos la suficiente para recobrar algo de conciencia y alborotarse al ver dios sabe qué cosa. Tiro patadas al aire desde el suelo y lanzo manotazos a ambos lados, como queriendo protegerse de algo. -Todo se acabo… cof cof… -sus esfuerzos por respirar entre cada tosido hacia de su voz mucho más desesperante -nadie detendrá esto… -sus últimas palabras parecieron más resignadas y su mirada se detuvo en el cielo rojo. Su cuerpo completo se sumió en un último espasmo, llevándose ambas manos al pecho, a la vez que sus ojos se desorbitaron y una mueca de dolor desfiguro su rostro.
Brandon intento sostenerlo y tomarlo por las muñecas. Intento decirle algo, pero resultaron puros balbuceos y tan rápido como se deja exhalar un suspiro, el cuerpo del monje perdió la fuerza del espasmo, dejando de hacer contraposición, quedando rígido allí tendido, con la mueca de dolor pegada a la cara.
-N-no… -No podía creérselo. Pero al parecer el corazón del regordete monje no había dado la talla. Entre tanto sobresalto, el frío y la locura que ya definitivamente le había consumido, terminaron por acabarlo. Brandon se quedo con las manos sobre el monje sin atinar a nada, mientras no terminaba de computar lo que acaba de pasar. No más de dos minutos atrás había estado preocupado por la figura de Madoka y ahora esto. El bosque entero parecía estar en silencio, y de las otras personas que se habían dispersado, ya no quedaba ni pista.
MADOKA
Madoka agradeció con una sonrisa el gesto del toku que le colocó su kimono sobre los hombros y frenó su tiritona. Después el monje susurró las que sin duda serían sus últimas palabras antes de dejar de respirar. La kunoichi al darse cuenta de ello colocó sus manos bajo el esternón del viejo monje y empezó a golpear cuatro o cinco veces con sus palmas en aquella zona para después tapar la nariz de aquel hombre y tratar de insuflar aire por su boca... Una, dos, tres veces... pero nada el cuerpo parecía inerte y sin aliento. La chica finalmente golpeó con rabia y ambos puños la caja torácica del monje debido a la desesperación al saber que probablemente no podría hacer nada por él...
- ¡Mierda! Ha muerto... - dijo mientras miraba al toku con sus ojos brillantes de tristeza... - Habrá que hacer algo por él... Podía hablar, así que no creo que se ahogase. Probablemente su corazón no aguantó el cambio intenso de temperatura...
La hyuga miró a su compañero de equipo y buscó alrededor una tabla...algo que pudiese flotar y que sirviese de improvisado ataúd-barca para que pudieran darle una última voluntad al monje, y que las corrientes del lago le guiasen hasta el altar en mitad del lago antes de hundirse en el mismo y descansar en paz... Poco después encontró un tronco vacío y combado que podría servir para sus intenciones y levantándose y abrochándose su kimono para tan sólo tener sus piernas al descubierto, caminó descalza hacia el lugar donde había visualizado aquel trozo de madera que les serviría para sus propósitos mientras hablaba a Brandon...
-Ey, ayúdame...
La joven sólo esperaba que el muchacho intuyese las intenciones de Madoka y todo fuera más fácil... No les quedaba mucho más que hacer y no habían averiguado nada nuevo... Pero trató de calmar su intranquilidad ante el cielo rojo dándole un abrazo y pasando sus suaves manos sobre la marcada espalda del shinobi...
BRANDON LEE
Cita:
No sé si entendí muy bien la secuencia de sucesos, pero como soy quien lleva la historia queda así (?) XD
Brandon se quedo viendo los intentos de Madoka por devolverle la vida al monje. No tenía idea de que hacer en una situación como ella… o más bien dicho no tuvo la entereza para intentarlo. Su mente quedo totalmente en blanco cuando vio que el monje perdía aire y parecía sufrir un infarto. Había quedado en shock. De cualquier manera todo resulto ser fútil y el monje dejo de respirar irremediablemente, con aquel gesto horrible en el rostro.
Nunca había visto a nadie morir. No era que fuera un cobarde o no tuviese carácter, se lo habían dado a punta de palizas y entrenamiento, pero ver morir a alguien de esa manera, impotente de poder hacer algo por él, era algo nuevo. Nunca se había sentido así de inútil. Madoka le volvió a la realidad con sus palabras. Se quedo mirándola, estaba furiosa y sus ojos estaban perlados por la tristeza. De pronto empezó a sentir el estomago revuelto, desvió la vista de su compañera, mirando hacia un lado, a la tierra.
Al menos ella había sido capaz de reaccionar, él había sido incapaz de siquiera intentar algo por el monje. Sintió rabia, rabia consigo mismo. ¿Tan débil era? Primero había perdido el control, luego había reaccionado lento y ahora esto. En todas esas ocasiones Madoka había demostrado estar mucho más preparada que él. Cuando le ofreció ser compañeros, le había prometido protegerla, pero la verdad es que era ella la que lo estaba haciendo. Se avergonzó por pensar así. Sintió rabia por sentir vergüenza. Estaba realmente consternado.
Nuevamente fue Madoka quien lo saco de su divague.
-Si… -le había pedido ayuda, aunque no había entendido muy bien para qué. Se puso de pie, dejando al monje allí tendido. Se había olvidado de volver a ponerse la camisa, pero la vergüenza que sintiera antes había desaparecido… o más bien la había olvidado. La siguió y juntos consiguieron un tronco ahuecado que arrastraron hasta el agua.
No fue difícil entender lo que quería hacer ya. Cargando al monje entre ambos, lo subieron en la improvisada balsa. Antes de empujarlo al interior del lago, Brandon recupero la camisa que había quedado sobre el hombre. Estaba húmeda, al haberla usado para secarlo, pero no se la puso. Solo la sostenía en una mano, arrugándola y empuñándola con fuerza. Y así, con un empujón, el monje se hizo al agua, arrastrado por las corrientes, que lo llevaron poco a poco a su última morada.
No sabía que decir. Se quedo callado frente a Madoka. No entendía que era lo apropiado en esta situación. La miraba, pero con la vista baja. Miraba sin ver, como se dice, pensando y repensando lo que había ocurrido. La muchacha tenía el kimono puesto, pero sus piernas seguían descubiertas y su línea de visión las miraba directamente. Se mordió el labio y desvió la mirada al darse cuenta, sintiéndose mal por pensar de esa manera en aquel momento.
Estaba en eso, cuando fue tomado de improvisto por la muchacha, que lo abrazo antes de que pudiera darse cuenta. Sus manos pasaban por su espalda, estaban frías y sintió un estremecimiento, pero eran suaves y su tacto era agradable. Pudo palpar su intranquilidad. Era cierto, debía estar igual de consternada que él, e incluso más; había tenido que lidiar con un compañero medio loco. Le devolvió el abrazo, sobándole la espalda con las manos en un intento de calmarla. Debía mantenerse firme, para ella. Era un hombre y sentía que eso era lo correcto… pero estaba abatido y necesitaba decírselo.
-Pe-perdón… perdóname. Se supone que soy tu compañero… pero no he hecho nada bien… lo siento, lo siento de verdad. -La abrazó con un poco más de fuerza. -Antes me habías preguntado por qué habíamos venido al lago… no puedo explicarlo bien… me sentía extraño… me sentía extraño desde que el cielo se puso rojo. Cuando te vi en la entrada me sentí realmente bien… pero cuando el jounnin nos dijo que saliéramos a investigar en los alrededores… -se calló por unos segundos avergonzado.
Se separo del abrazo y la quedo mirando directamente a los ojos.
-Lo único que quería era encontrar un lugar donde no hubiera cielo rojo… pensé en el lago Tsuki no Hikari, fue lo primero que se me ocurrió. Si podía llegar contigo acá, creía que estaría bien, si era contigo… Perdón, perdón de verdad… -enmudeció del todo, bajando la vista hacia el suelo. Nunca había hecho algo así antes. El mostrarse débil, vulnerable ante otra persona. Lo habían entrenado desde pequeño para no hacer cosas como esas, pero se lo debía a Madoka, le debía una explicación.
MADOKA
Todo aquello estaba siendo muy difícil para ambos pero el abrazo de Brandon la había reconfortado además de hacerla sentir ese cosquilleo en el interior que tan bien la hacía sentir... ¿Era amor? No lo sabía pero de lo que estaba segura era de que aquello la hacía sentir bien y le agradaba. Las palabras de Brandon parecían de arrepentimiento y sabía que estaba costándole todo aquello tanto como a la muchacha y además el parecía estar entrenado para no mostrar dolor ni sentimientos y junto a ella él se ablandaba y tampoco quería ser contraproducente para su avance en el camino ninja- Por ello después de su sinceras palabras la hyuga se dirigió con cariño y templanza a Brandon...
- Brandon... Lo has hecho bien... Prometiste mantenerme a salvo y de momento aquí sigo... - dijo sincerándose con el shinobi de Konoha como él lo había hecho y respiró para continuar - ¡Vamos anímate!
Su mano tocó el hombro izquierdo de Brandon y lo acarició tratando de infundirle el cariño y valor que en ese momento le hacía falta. Después rozó su barbilla con su mano derecha y trató de levantar su cabeza que aún miraba el suelo. Tras mirar sus ojos intentó que sus palabras llegasen más allá de sus pupilas entrando por el cristalino y circulando por su interior hasta el corazón.
- Mira... se que todo esto es difícil para los dos... Nunca había visto un hombre muerto - dijo mientras miraba aquel tronco alejarse y perderse en una neblilla baja que recorría la superficie del lago - Da igual el lugar donde investiguemos, donde luchemos...lo que sea... Si tú estás ahí... Nada más importa...
Madoka tomó el rostro de Lee con ambas manos y lo acercó al suyo suavemente para acabar uniendo sus frescos y húmedos labios con los del toku durante apenas tres segundos, tras los cuales se separó violentamente y se apartó unos centímetros del chico mientras hablaba nerviosa
- Oh... Brandon... Yo... Lo siento... No quería... Discúlpame... No volverá a suceder...
La joven nerviosa se dió media vuelta y descalza comenzó a correr en dirección a la aldea mientras repetía alejándose un lo siento tras otro... ¿Había hecho bien o tal vez se había adelantado demasiado?
BRANDON LEE
Cita:
Lamento la demora. La vida laboral apesta xD
Las palabras de su compañera eran como rayos de sol en su piel fría, infundiendo en su interior una sensación de calidez tan súbita y estremecedora como no pensó que existía. Le había dicho todo y se sentía bien con eso, pero ¿todo? No podía evitar sentir que algo se había guardado, aunque lo había callado ya por todo este tiempo. Una de sus manos se poso en su hombro y la otra le levanto la cabeza en gesto tierno, volviéndola a mirar de frente. Sintió un estremecimiento interior mucho más fuerte que antes, como electricidad pasando por todo su ser. El solo hecho de mirar sus ojos conseguía tranquilizarle, podía perderé en ellos. Le sostuvo la mirada apreciando cada segundo, mientras se mantenía en silencio, escuchándola.
Junto a ella, en ese momento, el cielo, la locura, el peligro, el mismísimo pobre hombre que había muerto, todo, se le desvanecía a su alrededor. Mirándola así hasta el cielo parecía haberse aclarado y cualquier sentimiento de duda desaparecía. ¿Le había dicho todo? No, definitivamente se había guardado algo y a estas alturas no valía la pena dejarlo en silencio. Eran palabras que habían sido hechas para decirse, después de todo.
-Madoka, yo… -pero su boca fue callada ni bien había empezado a hablar.
Guiado por las manos de ella, sus bocas se encontraron en un beso. Se sorprendió a sí mismo juntando los labios con los de ella, atónito y sin reaccionar. La sensación sí que fue electrizante, más que electrizante, diferente, en algún sentido que no comprendía. No tuvo tiempo de pensar, sino de sentir y lo que sintió le supo a gloria. ¡Pero cuan corta! En menos de un suspiro Madoka se separo abruptamente, mostrándose avergonzada, hablando con palabras nerviosas que Brandon no terminaba por entender. Se estaba… ¿disculpando? Antes de que pudiera analizarlo, la chica se dio media vuelta, corriendo en dirección opuesta, dejándole allí, sin saber muy bien que hacer o que decir.
Tardo unos segundos en moverse o siquiera pensar. Era el primer beso que le daba una chica y no sabía muy bien que se suponía que tenía que hacer ahora, pero algo era claro, y resonó de pronto en su cabeza, trayéndole de nuevo a la realidad ¡no podía quedarse allí como idiota! Salió corriendo. En su mano tenía la camisa y se la puso mientras corría en pos de Madoka. De pronto todo su sentido de la vergüenza había regresado, aunque aun no su prudencia. Se había dejado todo tirado a un lado del lago, las alpargatas suyas y las de Madoka, los pantalones mojados, todo. Pero aun así no lo recordaba, ni siquiera cuando piso una piedrecilla un tanto puntuda (dolor agregado) cayó en la cuenta.
Por suerte a ella, no la había perdido de vista, dándose cuenta mientras corría que era el camino que los llevaba a Konoha.
-¡Madoka! ¡Espera, Madoka! -le grito un par de veces intentando que se detuviese. Todo el lugar parecía desierto y salvo por el ruido de sus pasos y los gritos de Brandon, no se escuchaba nada. ¿Pero por qué corría? No terminaba de entenderlo, por más evidente que debía de ser. Ese beso le había hecho sentir tan bien, que aun ahora no parecía prestar mucha atención del cielo, y había sido una sensación agradable el sentir sus labios junto a los suyos, no solo los labios, sino el sentir que eran algo más que compañeros de equipo. Aunque, ¿no se suponía que como hombre él debía tomar la iniciativa? Había sido un idiota… aunque a fin de cuentas, ahora era un idiota feliz.





