La revolución del mundo trajo consigo un ser, un ente que se escondía entre las montañas, surcaba los laberintos naturales y descendía al incauto pueblo que dormía. Oculto así por la noche, bajo el amparo de la neblina, comenzaba su caza despiadada, su presa eran los animales pequeños que comenzaban a vivir. Luego, tras unos meses, su objetivo cambio, ahora las vacas y caballos eran su alimento, sembrando el temor en los lugareños que se resistían a dejar sus hogares. No obstante, como no era difícil de prever, su habito alimenticio cambio radicalmente, ahora la carne humana fue probada ante los ojos de una niña que quedo desquiciada al ver aquella indescriptible escena.
La mañana comenzaba asomarse, y así en los verdes prados, retazos de piel, huesos y entrañas eran los únicos vestigios de lo que alguna vez la mujer más hermosa de la localidad. El padre de aquella mujer, emperador de la región, queriendo cobrar venganza lanzo una búsqueda con los aldeanos más fuertes. Entonces, treinta días han pasado y con ello, se incremento la duda ante tal improvisada guarnición, nadie sabía de ellos ni de su destino. Tras unos días y cuando la noche estaba en su pleno, un ruido retumbo por el campo y despertó a los lugareños del lugar, todos salieron de sus hogares y centraron la atención en los oscuros pastizales que se movían agitadamente de izquierda a derecha. Un par de luceros rojos fosforescentes sobresalían por el lugar, grandes ojos que reflejaban la maldad de aquel ente que poseía un mazo de un tamaño irreal, este ente lanzo un bulto negro que avanzo por los aires y cayó ante los pies de los aldeanos.
Pasado unos segundos, el bulto comenzó a moverse lentamente hasta que se detuvo de súbito golpe. La curiosidad de los lugareños se incremento pero el miedo los frenaba a averiguar lo que portaba aquellas sabanas. Uno de ellos, el más joven e intrépido, retiro aquellas sabanas y revelo, fragmentos de lo que alguna vez fue su padre. Entonces, ahora se dibujaban en las mentes de aquellos humanos imágenes grotescas pero lo peor aún, era que el destino de el equipo de búsqueda era claro.
Sin más remedio que buscar ayuda, el emperador ofreció una recompensa a los shinobis que se encontraban en aquella región, para lo cual repartió carteles por todos sus dominios con una clara misión, titulada ” Dar muerte a la bestia”. Sin embargo la pregunta era ¿Habrán shinobis en el lugar? ¿Serán capaces de llegar al castillo del emperador para recibir las instrucciones?
OffRol
Cada uno debe postear que lee los carteles y llega al castillo, el camino hacia este se los dejo a su imaginación, yo seré el ultimo en llegar.







