...................Preludio.........................
Mi vida siempre fue normal, era un joven de apenas 15 años en un poblado tranquilo, ubicado en algún lugar remoto del país del fuego donde casi todos nos conocíamos de memoria unos a otros y nuestra principal diversión como quinceañeros era el río que abastecía de agua a la aldea. El viejo río que nos había visto crecer, lugar de pasiones en la adolescencia, en aquel paraje donde me robó mi primer beso aquella dulce novia que nunca olvidaré.
Los domingos eran días de iglesia, ibamos juntos, mi padre, mi madre y mi hermana más pequeña a la misa que ofrecía el sacerdote temprano en la mañana. Al terminar esta, era motivo de grandes fiestas, parloteos y jolgorio general en toda la población incluidos nosotros que bailábamos al sonido de los tres grandes músicos que teníamos en la aldea, el zapatero, el panadero y la hija del clérigo, una preciosa joven de larga melena negra y unos ojos como el azabache que contrastaban con el dulce blanco de su piel. Aquella joven era mi primer amor, me robaba la atención donde quiera que estuviese, ya fuera hablando, cantando o incluso dejando caer su suave mirada sobre mis extasiados ojos que regresaban del cielo a la tierra con cada suspiro que ella me provocaba.
El día más feliz del mundo fue cuando ella me besó en aquel río cómplice donde nos conocimos a solas y pude comprobar que su corazón palpitaba como el mío en la emoción del encuentro; fue nuestro primer momento a solas, y le siguieron muchos más, a escondidas de todos alimentamos un amor que le dió alas a nuestros corazones y un sentido a la vida, donde la poesía era la sal del día a día.
.............................El tifón......................................
Nunca tuvimos cambios en el clima, siempre el sol nos ayudaba con las buenas cosechas y en ocasiones las lluvias se pasaban de listas y nos inundaban un poco, pero eso era todo. Esa es la razón por la cual no puedo entenderlo, aún no comprendo que sucedió aquel día.
Al fin nos habíamos logrado escapar de todos para disfrutar de nuestro momento a solas, el gozo desbordaba nuestros seres que se confundían en uno mientras las risas se esparcían por la maleza cercana que nos ocultaba a la vista. Ella era muy intuitiva, su risa se detuvo por segundos mientras la preocupación asomaba a su rostro, había escuchado la voz de su padre que la llamaba con desesperación desde un lugar relativamente cercano al nuestro. Acto seguido ella me besó mientras se lanzaba a la carrera por la orilla del río al encuentro de su padre. Sus largos cabellos jugando al viento mientras la veía partir, pero pronto me percaté que el aire no era normal.
La intensidad del viento que nos azotaba era demasiado fuerte y al mismo tiempo el río se había vuelto completamente rebelde. Comprendiendo el peligro que la amenazaba me lanzé a la carrera detrás de ella, agitando las manos e intentando inútilmente que me escuchara pero el aire en contra apagaba mis sonidos. De pronto caí de rodillas como si se me hubiese detenido el corazón del dolor, mi novia había sido atrapada por la corriente del río y luchaba desesperadamente por alcanzar la orilla.
En ese momento ya nos habían alcanzado una buena parte de los hombres del pueblo que nos andaban buscando y mi padre me agarraba de los hombros frenando cualquier tipo de movimiento que pudiese haber pensado. De todo esto tenía una idea muy general mi vista se había quedado fija en aquellos cabellos que luchaban contra el río, sus manos dando brazadas que no la llevaban a ningún lugar hasta que su cabecita se perdió bajo las aguas.
-¨¡No sé lo que me sucedió!¨-
La visión del mundo que tenía cambió en un parpadear de mis ojos, mi corazón se aceleraba, al inicio me parecía que todo era mucho más oscuro que antes. Golpeé a mi padre con una patada en el tobillo que le hizo soltarme al tomarle desprevenido mientras me lanzaba a la carrera con unas fuerzas que no recordaba poseer, quizás producto de la desesperación, el frío del agua en mi piel al sumergirme ni siquiera me hizo dudar, la fuerza de la corriente, el viento, mi propia vida...nada me importaba, sólo ella.
Habituado a nadar me movía con sorprendente celeridad en el agua escogiendo las mejores posibilidades de evitar la corriente más fuerte, era como si pudiese ubicarme en el lugar preciso para evitar ser arrastrado moviéndome constantemente.
-¨¡No fue fácil!¨-
Cuando salí de aquel infierno de agua, el viento se había apaciguado y el río poco a poco regresaba a la normalidad, yo la llevaba en mis brazos, la entregué en los brazos de su padre y perdí el sentido ante la mirada de pavor de los presentes allí.
...................Poseso........................
Mi despertar fue en una pequeña habitación que medía un metro en todas las direcciones, ancho, largo y altura. La única luz llegaba de unos barrotes que cerraban la abertura del techo por la cual observaban al prisionero y le dejaban algo de comida. Inmediatamente recordé el hueco en el sótano de la iglesia donde albergaban a los que se creía habían sido poseídos por un espíritu maligno, aquello me llenó de espanto, yo me sentía bien.
Alzando una mano dí pequeños toques en la trampilla que sellaba el techo, una voz conocida me decía que permaneciese tranquilo pronto el sacerdote vendría a verme.
Aquella visita fue quizás el momento más ridículo de mi vida, el sacerdote estuvo rezando y suplicando a Dios que me liberase de ese demonio que me había poseído mientras yo le rogaba que me dijese como se encontraba su hija, finalmente se inclinó sobre la rejilla donde podía observarme directo a los ojos mientras me decía.
-¨Mi hija murió, tú me la mataste demonio.¨-
Una vez más el mundo se me hizo penumbras mi vista cambiaba y perdía la proporción con que divisaba el mundo normalmente, mientras escuchaba al sacerdote diciendo algo sobre ¨los ojos del demonio¨, mi cuerpo no resistió la fatiga y cayó al piso nuevamente inconsciente.
...................Huérfano........................
Los siguientes momentos fueron de mucho dolor, no podía precisar si era de día o de noche, pero eso no importaba, el mundo no existía sin ella. Todo lo que tenía ante mí eran sus recuerdos, los momentos compartidos y lo que mi alma anhelaba era la muerte para poder volver a vernos si es que en realidad existía un más allá.
En ese momento la trampilla atrajo mi atención, mi padre me llamaba desde aquel lugar, aliviado por su presencia me trasladé a un lugar más cercano para poder al menos ver sus ojos mientras le escuchaba. Hubiese sido mejor mil veces morir antes que vivir ese día, las palabras de mi padre temblaban en su voz, mientras me sacudían de raíz.
-¨Tú eres...Nosotros....Eres huérfano, te recogimos, te criamos como a nuestro propio hijo, pero ahora estamos obligados a decirte la verdad y abandonar el pueblo, pues nos acusan de cómplices en el atentado a la hija del sacerdote que tú llevaste a cabo según ellos...¨-
Mi cuerpo quedó paralizado apenas respiraba, pude escuchar el sonido de pasos mientras el ruido de peleas en los alrededores de la trampilla se hacía mayor, mi padre había sido desplazado de los barrotes, pero peleando había logrado regresar a ellos.
-¨Tú siempre serás nuestro...hijo.¨-
El golpe seco que escuché me hizo ponerme de pie dándome de cabeza mientras emitía un grito que sonó casi como un chillido de lo débil que estaba.
-¨Padre...¨-
Le habían hecho callar con un golpe en la nuca, aquello era terrible, no sólo me acusaban de ser poseído por un demonio sino que culpaban a mi familia de ser mis cómplices, la noticia que mi padre me había dado, la verdad sobre mi origen no cambiaba en absoluto mi amor por los seres que durante 15 años habían sido mi familia, mi preocupación en aquel momento era enorme.
...................Desesperación........................
Nada podía hacer, mi cuerpo se debilitaba con las escasas raciones que me dejaban caer en ocasiones. Aquel castigo era desesperante, yo recordaba que algunos de los que caían en aquel hueco perdían la razón y luego eran juzgados por demonios cuando en realidad habían enfermado por aquel largo encierro.
Sabía lo que me aguardaba, si dejaba que la desesperación hiciera mella en mí mi espíritu se quebraría y me volvería loco, lo cual equivaldría a ser juzgado y ejecutado, pero no podía permitírmelo, no quería que me ganasen aquellos estúpidos. Sin embargo cada día que pasaba me sentía más cerca del abismo y si caía ya no habría marcha atrás.
...................Hermanos.......................
Una fugaz guadaña grisácea pasaba ante mis ojos, producto de la ilusión que el hambre y la reclusión me estaban ocasionando cuando se escuchaba un fuerte estruendo en la zona superior y pude escuchar que la trampilla, la cual había olvidado se abría completamente. A duras penas me logré mover para saber quienes eran mis nuevos visitantes cuando 4 pares de manos tomaron por distintos lugares y me sacaron de aquel lugar de muerte y desolación hacia el sótano de la iglesia donde estaba el hueco y aún en vilo, me cargaban moviéndose con rapidez puertas afuera.
Sentí un frío espantoso y comenzé a tiritar, era de noche y aún así, el escaso brillo me cegaba por segundos. Mis salvadores me llevaron hasta un lugar que hacía mucho no había visitado ¨La madriguera de la hermandad. Esta era un refugio en el bosque en medio de las ramas de los árboles más altos durante varios días me cuidaron y me atendieron, turnándose entre ellos, de modo que siempre hubiese uno presente conmigo. Cuando al fin pude hablar se pasaron el recado y vinieron los 4 a verme. Con lágrimas en los ojos, los abracé a cada uno de ellos mientras les daba las gracias, habían honrado el juramento que habíamos hecho siendo aún niños, eramos ¨hermanos por la sangre derramada, unidos en el bien y el mal¨, aunque el ritual carecía de sentido el lazo que habíamos forjado durante tantos años era especial.
...................Esperanza.......................
Cuando se hubieron asegurado que yo estaba bien, se disculparon y me explicaron que no pudieron hacerlo antes, pues solo cuando mi familia fue trasladada, los guardias de la iglesia cedieron un poco dejando una brecha en la vigilancia que explotaron hábilmente. Mi familia había sido trasladada y sólo el cura del pueblo sabía el destino, pero este también se había ido del pueblo.
Reuniendo todas las fuerzas que me quedaban para no llorar pregunté.
-¨¿Por favor hermanos, díganme donde está enterrada? Quiero verla, por favor...¨-
Mi asombro fue casi tan grande como el de ellos al escuchar la pregunta, pues mirándome con atención me replicaron.
-¨¿Quién se ha muerto hermano?¨-
Después con una sonrisa muy franca el mayor de nosotros me dijo:
-¨Ella está viva, tú la salvaste y su padre se la llevó cuando abandonó el pueblo pero no se sabe adonde, ella no se quería ir, recuerdo que la ató de pies y manos para enviarla en un coche cerrado de noche.¨-
...................Un mundo de Sombras.......................
Mi corazón no sabía que camino elegir se aceleraba por momentos y brincaba de carrera en carrera, la alegría inmensa por que mi amor vivía de pronto cedió su paso a un odio enorme que nunca había sentido antes, un odio profundo que daba paso a todo un mundo de sombras que me rodeaban.
-¨Voy a matar a ese desgraciado, lo jur....¨-
Un fuerte golpe en la mejilla del mayor entre nosotros me hizo volver en mí.
-¨¿Qué narices andas diciendo? Recuerda que hemos jurado proteger al inocente y no menospreciar ninguna vida. Además, es su padre. Todo el mundo se asustó porque tus ojos cambiaron de color aquel día en el río, eso es todo. Entregarte al odio sólo te llevará a más odio y...¿qué clase de amor le vas a brindar a ella con un corazón consumido por la venganza?¨-
Sus palabras eran ciertas pero no suficientes para erradicar el odio que había en mí, sólo ella con sus manos, con sus besos, con su risa...sólo ella sería capaz de hacerlo. Por el amor que sentía sería capaz de luchar contra ese mundo de sombras que amenazaban con consumir mi alma, la llama del odio que había nacido ese día sería extinguida por el amor o consumiría mi ser dejándome para siempre en penumbras.











