por Iwa » 05 Ago 2011, 00:57
Ishidan, al ver que tanto Aku como Nina entonaban una canción, intento seguirlas también, aunque no se conocía de nada la música ni la letra, por lo que empezó por balbucear cualquier cosa y termino por callarse para no arruinarlo.
-Pues yo no recuerdo ninguna canción de cuna XD Me críe con mafiosos (?) y no sé lo que es tener un hogar -dijo esto último tan serio, tan triste, que casi pareció verdad… pero no tardo en dejar escapar una risa -Uhmmm… ¿caza-tesoros?… pues suena bien. Siempre y cuando sea en su compañía è.é no opongo ningún problema -respondió a las preguntas de la rubia, mas Buntatsu, siguió callado y poco comunicativo.
La pequeña rana amarilla parecía un poco mareada y sin duda le tomaría tiempo adaptarse a la amalgama de olores y fragancias. Y así, con todos sus sentidos atacados, siguió caminando, tan alerta como podía dentro de sus capacidades, no quería fastidiar una de las primeras veces que lo habían invocado. Fuese como fuese, la travesía continuó y ni bien hubo pasado mucho tiempo, ante sus ojos apareció una enorme pared de hojas, un arbusto posiblemente, que les obstaculizaba el paso. Tenía cerca de 3 metros de altura y era tan tupido, que parecía imposible atravesarlo. Les había sido imposible divisarlo antes, con tanto verde, plantas y árboles gigantes, por lo que se les presentaba como un problema inesperado, que les obligo a detenerse.
Buntatsu parecía un poco inquieto, se preguntaba si acaso habría sido buena idea invocarlo. Tampoco era que hubiese sido su primera opción, ya que primero había tratado de traer a Mugen, el hermano mayor, aunque por alguna razón no había sido capaz de hacerlo. Cualquiera el caso, tenía que protegerlo, lo había jurado al tomar el pacto, defender a la entera raza de sapos en una convivencia favorable para ambas partes.
Intercambio unas miradas con sus dos nuevas compañeras, intentando adivinar lo que pensaban. Hacia donde se mirase, izquierda o derecha, el muro parecía extenderse quién sabe por cuanta distancia, por lo que intentar franquearlo podía resultar un ejercicio vano. Ahora que lo miraba la altura no era tanta. A su alrededor y tras ellos habían arboles mucho más altos desde los cuales podían escalar y saltar al otro lado, o intentar ya de lleno escalar el arbusto.
-Nadie habla…
-¿Eh?
-Que nadie habla. Esta zona esta vacía. No hay bichos, ni pájaros, ni animales ni nada. Todos parecen no acercarse a este lugar. -
Fue entonces que se dio cuenta. Buntatsu tenía razón, ellos y los arboles, parecían ser los únicos seres vivos de todo el sector. Los ruidos y siseos de los extraños animales gigantes (que aun no dejaban de sorprenderlo ante su recuerdo) se habían alejado y aquel lugar era naturalmente evitado por las bestias del bosque. Un escalofrió le recorrió el espinazo al recordar esas ramas vivas que se habían llevado al insecto gigante y (como habían inferido) lo habían destrozado. Recordó que no podían confiar ni en los arboles y mucho menos en lo que hubiera luego de ese muro, siendo tan evitado por esas enormes criaturas.
-Veamos… Todo parece tener vida en este lugar (y no de la buena manera). Los bichos no se acercan a esta zona. Ese arbusto tiene la pura pinta de muro, sea natural o no, no pueden decirme que no parece que este colocado aquí por algo… -las cosas no parecían muy a su favor, y ya se habían adentrado demasiado en el bosque como para regresar (o así lo sentía él) y por lo demás estaba seguro que en esa dirección que estaban llevando (si caminaban lo suficiente) hallarían la costa.
-Bien… que opinan ustedes. No nos sería difícil saltar el arbusto subiéndonos a los arboles de alrededor. Tampoco sería complicado quemarlo… pero con eso ultimo que vimos no me extrañaría que el bosque estuviera vivo. La cosa es… ¿seguimos, o no seguimos? -
No dejaba de estar atento claro, y aunque al hablar se dirigía a las muchachas (con Buntatsu a su diestra) permanecía lo más humanamente atento a cualquier ruido, sensación o puntada que le diera para proteger su vida de un bosque de criaturas tan extrañas.