Al caminar por aquella oscuridad donde la marea se mantenía y las rocas no caían de su lugar, sembrando una simple duda en el mozuelo, una interrogante que lo motivo a detenerce en aquel lugar para escuchar a su mente que le hablaba incansablemente.
-¿Cómo es posible aquello? Acaso es una ilusión que me afecta.- Era el pensar del Seigyo, quien extraía una kunai de su capa para cogerla por el anillo, allí hizo presión con la parte sin filo en su muslo para sentir un pequeño dolor e informarle que no era presa de algún genjutsu. El tiempo paso y con ello el dolor se incremento hasta que paró la maniobra preguntandose si lo sentido también era parte de algo extraño que le ocurría en su mente y quizás, al despertar se encontraría en su casa durmiento en su aposento. Era tan problemático el interrogarce si lo que pensaba era una realidad o no, que decidio optar por lo más sencillo, seguir adelante para cumplir con una misión cuyo final era desconocido mas aún lo que motivaba al Chunnin.
Al seguir hacia adelante y coger el peine para ver si aquello lo protegía de esto o quizás lo adentraba más y más en ello, pero lo que era real es su cansancio, por lo tanto, debía de extremar cuidado cuando poseía aquel místico accesorio. Al salir del lugar y toparce con un cielo grisáceo en una mezcla de morado y naranjo, el bullicio del lugar se mermó y dio paso a una jornada de descanso para los animales superiores. Sin embargo, los animales más salvajes alertaban sus sentidos buscando la seguridad de lo alto o de lo profundo con el objetivo de guarecerce de los capturadores que timidamente mientras baja la luz, iniciaban su jornada de presa. Aquel escenario tan salvaje no fue lo sufiente para sacarlo de su concentración ya que podía sentir 3 curevos que describián una circunsferencia entorno al Seigyo, no se acercaban ni alejaban, dando la impresión que esperaban algo o por lo menos eso penso el mozuelo.
-¿Pero que diablos querrán?- Se pregunto mentalmente, cuando extrajo el peine y lo mostro a simple vista, agarrandólo con fuerza. Hato esperaba alguna acción que pudiese darle indicios que eso buscaban o por que seguian al guerrero a este lugar. Sin embargo lo que más intrigaba al chico, era que no pudiese ver a los cuervos pero si los podia sentir y por ello, pensó en su compañero Nakagaki para creer que ellos imitaban aquella tecnica perteneciente a dicho clan.
Cuando Hanzo se encontraba en aquel predicamento, comenzó a cargar chakra en sus pies para dar un gran salto y posicionarce en las ramas de los árboles para buscar seguridad también. Allí se encontraba oculto por sus ropajes negros que lo camuflaban perfectamente en las sombras y tambíen vería si los cuervos aún lo seguian o no. Pasado unos segundos salto hacía otra rama para cerciorarce nuevamente que los cuervos lo siguiesen.
- Fuera del Rol
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