- Offtopic :
- Continuación de este tema: el-mejor-pais,-el-mas-precioso-y-poderoso--p20666.html#p20666
Bien, ya había salido del bosque, por fin, después de una semana completa de viaje. Ahora el terreno empezaba a cambiar, era más elevado, con menos árboles, en el horizonte se veía que estaba entrando a un terreno montañoso. Realmente yo no tenía un plan de viaje y si había llegado hasta ahí sería por... suerte; lo único que buscaba en concreto era alguna persona lúcida, algún ninja o alguien parecido que me pudiera guiar a una zona poblada donde establecerme y vivir, o en su defecto, pasar unos días analizando si había una opción mejor mientras descanso, para reanudar en ese caso mi viaje pero ya con un objetivo más fijo y después de hecharme unas platicaditas con alguien pues extrañaba tener con quién conversar.
Era mediodía, había descansado bien la noche anterior durmiendo arriba de un árbol; el bosque que había cruzado anteriormente era muy especial, los árboles eran los más grandes y numerosos que había visto y sus ramas fácilmente podían servir de cama, una cama no muy cómoda pero era algo. Ahora que estaba adentrándome en esa zona montañosa temí que fuera muy distinto al bosque, no sabía mucho de montañas pero quizá podrían haber animales salvajes o algo parecido.
No quería pasar una noche así, sin un lugar seguro donde dormir, por lo que apresuré mi paso. Me pasé una mano para acomodar mi cabello, suelto completamente llegaba casi hasta mi cintura, por su exótico y nada natural color azul mi apariencia sin duda debería llamar la atención de la gente que me viera, y ahora que lo pensaba, ¿no era acaso algo malo para un ninja andar así? Debería de ser la persona más discreta, la que mejor pasara desapercibida para ser un buen ninja... En fin, ni siquiera sé si voy a seguir siendo ninja después de todo, mi aldea ya ha de estar toda destruida y mis compañeros muertos.
Seguía caminando pero ahora lentamente, vestido con mi camisa café de manga larga y tela gruesa, los guantes negros que cubrían mis manos, los pantalones oscuros de color gris muy opaco y unas botas negras y desgastadas, así era mi apariencia junto con el cabello que Chiba llamó gay, mi rostro de facciones femeninas, ojos con un iris oscuro, color marrón. En los hombros estaba cargando mi mochila, que era de color café y muy espaciosa, dentro llevaba algunos botes y cajas de alimento, la mayoría ya vacíos, y unas botellas de agua; mi diario y una pluma.









