La vida del joven no habia sido nada facil, nacido en las cercanias de la Isla de la Perdicion en un pequeño poblado pobre y abandonado, el pequeño intentaba sobrevivir a la adversidad, solo y sin poder Izaya tuvo que aprender todo desde cero sin nadie que lo ayudara, por esos lugares solo los caza recompensas y los aventureros aparecian una que otra vez y por esto el pueblo jamas avanzaba. Los padres de Izaya fueron asesinados cuando el era muy pequeño a la edad de tres años, este pequeñin fue encontrado por una banda de jovenes ladrones que conseguian comida robando en los escasos comercios del lugar o a los viajeros descuidados, poco a poco la banda fue creciendo y se fue haciendo conocida en el lugar, pero todo cambio cuando la locura azoto el continente, casi todos sus amigos ya corrompidos por el poder terminaron perdiendo la cabeza por aquel extraño suceso. Curiosamente Izaya no era afectado por este fenomeno manteniendolo cuerdo y sonriente como siempre aunque alejandolo de su lugar de origen. Por esto el joven vagabundo decidio ir por otro camino, directo a Kirigakure para intentar convertirse en alguien tratando de olvidar sus largos dias en la Isla de la Perdicion.
La famosa niebla rodeaba las afueras de la aldea, esta niebla ahora con un llamativo color rojizo reflejaba lo que algun dia fue un cielo azul brillante, la locura estaba entre todas las personas que no manejaban o poseian chakra y por esto no se podia confiar demaciado en nadie. Izaya avanzaba lentamente, sabia que iba por buen camino, pero no sabia que tan largo seria este, desde que su viaje habia comenzado casi no habia visto gente por el lugar, lo que lo ponia algo nervioso. "Demonios... Donde rayos esta la estupida aldea...". Unos minutos mas tarde y luego de algunos insultos mas de parte del ladronsuelo, unas enormes puertas de hierro se atravesaron en su camino, junto a ellas muchisimas rocas enormes formaban una murralla casi impenetrable, el joven las observo asombrado por su imponente presencia. "Sera aqui...¿?". - Holaaaa, alguien puede ayudarmeeee ? - .Los gritos del joven hicieron eco en el lugar seguramente alertando a algun guardia que estuviese cuidando las puertas.






