Un chico, de unos 12 años de edad aproximadamente, se encontraba caminado por un sendero de tierra que dividía los campos de arroz, estos campos eran únicamente de arroz, allí no había otra cosa que no sea eso, y cubrían muchas hectáreas, parecía ser que eso era lo que alimentaba a toda la población de allí.
El chico iba vestido con una remera de color marrón, y arriba de esta llevaba puesta una chaqueta de color blanco. Su pelo de color marrón se despeinaba a causa del viento que soplaba allí, el cual hacía que las plantaciones se muevan de un lado a otro sin cesar. Sus ojos observaban el camino que recorría y de vez en cuando el chico giraba su cabeza para observar los campos de arroz que se encontraban a sus lados.
La única persona que caminaba por aquel sendero en ese momento era el niño de 12 años, no se podía ver a nadie más ni siquiera a lo lejos. El camino que se encontraba recorriendo llevaba a los portones de la Aldea oculta del Sonido, que era la aldea a la cual quería pertenecer.
Sin darse cuenta, el chico se encontraba ya muy cerca de los portones, y al levantar la cabeza los pudo ver, estos portones eran inmensos, y eran los que permitían el paso de las personas hacia la aldea. Tin se acercó a ellos y esperó que alguien lo pudiera ver, ya que seguramente estaban protegidos por ninjas de alto rango, y debería hablar con ellos para que le permitieran el acceso a la aldea. Al acercarse a los portones, el chico se quedó allí parado a esperar que alguien aparezca.






